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Dolor pélvico que nadie te explica: cuando la causa son las venas

Dolor pélvico que nadie te explica: cuando la causa son las venas

Dolor pélvico que nadie te explica: cuando la causa son las venas

El Dolor pélvico que nadie te explica: cuando la causa son las venas
Si llevas tiempo con un dolor en el bajo vientre que aparece y desaparece, que empeora al final del día y para el que nadie te ha dado una explicación clara, esto te interesa. Una causa frecuente —y muy poco diagnosticada— del dolor pélvico crónico en la mujer está en las venas: el síndrome de congestión pélvica.

¿Qué es el síndrome de congestión pélvica?
Es la dilatación de las venas de la pelvis, que dejan de devolver bien la sangre y hacen que se acumule en la zona. Esa congestión genera dolor y pesadez. Afecta sobre todo a mujeres, con frecuencia después de uno o varios embarazos, y es una causa habitual de dolor pélvico que pasa desapercibida.
Síntomas: ¿te suena alguno?

Los más característicos son:
– Dolor o pesadez en el bajo vientre que empeora al estar mucho tiempo de pie o al final del día.
– Molestias durante o después de las relaciones.
– Varices en sitios poco habituales: ingles, glúteos o la cara interna del muslo.
– Sensación de presión que mejora al tumbarte.

Si te reconoces en varios, merece la pena investigarlo.
Por qué tantas mujeres tardan años en tener respuesta

El dolor pélvico crónico se atribuye a menudo a otras causas, y el origen venoso rara vez se busca porque es poco conocido. El resultado es que muchas mujeres pasan años de consulta en consulta sin un diagnóstico. Reconocer que el problema puede estar en las venas cambia por completo el enfoque.
¿Cómo se diagnostica? El primer paso es sencillo: una ecografía Doppler que estudia la circulación de la pelvis sin pinchazos ni radiación. Si hace falta confirmar, se completa con otras pruebas de imagen. Lo importante es llegar por fin a una explicación clara de lo que te pasa.

Tratamiento: una solución mínimamente invasiva, La buena noticia es que tiene tratamiento, y no pasa por una cirugía abierta. Se realiza mediante embolización: a través de una punción muy pequeña se cierran desde dentro las venas dilatadas, redirigiendo la circulación por venas sanas. Es un procedimiento ambulatorio, sin ingreso, y la mayoría de mujeres notan una mejoría progresiva del dolor.

Cuándo deberías consultar
Si tienes un dolor pélvico que dura meses, empeora de pie y nadie te ha dado una respuesta, pedir una valoración vascular puede ser el paso que te faltaba. No tienes por qué normalizar el dolor.
En CICVE estudiamos el origen de tu dolor pélvico y, si está en las venas, te explicamos con claridad tus opciones. Pide tu valoración.

Preguntas frecuentes

¿El dolor pélvico crónico puede venir de las venas?

Sí. Una causa frecuente, aunque poco conocida, es el síndrome de congestión pélvica: las venas de la pelvis se dilatan y la sangre se acumula, generando dolor y pesadez. Muchas mujeres conviven años con estas molestias sin que nadie relacione su origen con un problema venoso.

¿Por qué tantas mujeres tardan años en tener un diagnóstico?

El dolor pélvico crónico se atribuye a menudo a otras causas y el origen venoso rara vez se busca, al ser poco conocido. El resultado es años de consultas sin respuesta. Por eso ayuda acudir a quien valore también la circulación pélvica, sobre todo si el dolor empeora de pie.

¿Qué síntomas hacen sospechar de congestión pélvica?

Dolor o pesadez en el bajo vientre que empeora al final del día o de pie, molestias en las relaciones, y varices en zonas poco habituales como ingles, glúteos o la cara interna del muslo. Si te reconoces en varios de ellos, merece la pena investigarlo con una valoración.

¿Las varices en ingles o muslos tienen que ver con esto?

Pueden tenerlo. A veces, las varices que aparecen en ingles, glúteos o la cara interna del muslo tienen su origen en las venas de la pelvis. Si solo se tratan las varices visibles sin mirar esa causa, tienden a reaparecer. Por eso conviene un estudio que busque el verdadero origen.

¿Existen pruebas confirman una congestión pélvica?

Se empieza con una ecografía Doppler, que muestra cómo circula la sangre sin pinchazos ni radiación. Cuando hace falta más detalle, se añaden otras pruebas de imagen. Lo importante es llegar a un diagnóstico claro, porque sin él estos síntomas suelen quedar sin explicación durante mucho tiempo.

¿Se puede tratar sin cirugía?

Sí. El tratamiento habitual es la embolización: un procedimiento mínimamente invasivo y ambulatorio, sin cirugía abierta, que cierra las venas dilatadas desde dentro. Suele aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida, con una recuperación rápida. En la consulta valoramos si es tu caso.